miércoles, 26 de marzo de 2008

Recuerdos de la infancia

Bueno, pues ya se acabó la Semana Santa del año 2008 y creo que es hora que empiece a escribir las sensaciones cómo papón que he tenido a lo largo de mi vida.

Mi padre nos metió a mi hermano y a mí en el ajo semanasantero, únicamente en una Cofradía (no como suele ser habitual en estos lares) y no como muchos presumen de ello "desde que nací". Mis padres no se podían permitir pagar la cuota anual, por lo que hasta los once años no me hicieron papón, lo cuál no quiere decir que no saliese en la procesión. Entre mi madre y mi abuela me confeccionaron una túnica "de los negros" y con un emblema de los que bordaba mi tía Teresa y que había en mi casa, allí que este "paponín" de cuatro años apareció de la mano de su mamá en la Plaza Mayor, a arrimarse al Paso de la Crucifixión. Mi padre, que ya no procesiona, y que me había hecho mi cruz en su trabajo, me puso a la fila detrás de la bandera y me hizo notar que aquello no era un carnaval, por lo que debía mantener la compostura.



Evidentemente tengo pocos recuerdos de esos años. El primer recuerdo que se me quedó marcado a fuego en el alma fué en el año 1982: Aquel año decidí que quería salir en la procesión del Pregón del Lunes Santo (todavía era la procesión del pregón y sólo salía el paso del Nazareno con las Cofradías de Angustias, Minerva, JDO, Santa Marta, Siete Palabras y el Perdón) y allí que me planté con mi túnica y mi cruz. Grave error. Aquél año hizo un frío que pelaba y este "paponín" cogió unas anginas de espanto, por lo que el Viernes Santo me tuve que quedar en la cama con fiebre. Ese año nevó, pero la procesión salió a la calle con todas sus consecuencias.



Decidí, después del terrible berrinche, que sólo dedicaría mis esfuerzos a una sóla procesión, y desde entonces lo sigo manteniendo con rigor, al igual que mi hermano.



De por aquella los pasos no eran los mazacotes que son ahora. Como mucho había entre 20 y 40 braceros por paso. En esta foto aparece el San Juan con tres varas y dos braceros por vara. No se recargaba en exceso de flores (me parece que los adornos los hacía "Flores Sabadell") y las filas de "paponines" eran eternas. Tampoco recuerdo que se llegase tan mal a Santa Nonia como se llega ahora, ni que cada dos pasos fuese una banda de música, sino algo más coherente. Sí recuerdo que existían los monaguillos, que llegaban en autobús a la salida formando una algarabía tremenda, y que los escoltas llevaban el fusil (el antiguo Cetme C) a la funerala. Recuerdo la cara de satisfacción de mi padre y de mi hermano y de todos los braceros de la Crucifixión después de pujar.



Hace mucho tiempo que no veo caras de satisfacción al terminar la procesión ...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Querido Paco! Que gran impresión me ha causado tu blog. Cuantos recuerdos a traves de todos años, toda la familia junta disfrutando/sintiendo el Viernes Santo en León.
Que emoción cuando, justo antes de bajarnos los capillos para comenzar la puja, nos abrazamos y añadimos "Un año más"; juntos otra vez para que todo siga adelante.
Sigue con esta magnifica tarea y cuenta con mi apoyo y mi ayuda.
Un abrazo
Fernando Ajenjo
Bracero de "La Crucufixión"