viernes, 28 de marzo de 2008

Recuerdos de la juventud

Llegamos a los años 90. Suplente Nº 2 del paso, a un paso de la titularidad. En esta década empiezan los cambios estructurales del paso que desembocaran, puesto en labios de algunos papones, en una tragedia sin precedentes dentro de los anales de la Cofradía.

Comienza la escabechina con la sustitución de las figuras de San Juan y la Virgen existentes por otras elaboradas por el imaginero Madrileño Faustino Sanz Herranz, que completa con una talla de María Magdalena. No guardo fotos de aquella época, aunque, sinceramente, creo que las figuras que entregó el escultor eran bastante dignas. El problema es que las entregó sin terminar, con varios retoques pendientes y con prisas; mi opinión es que el artista se vió presionado por la Cofradía para poder procesionar las nuevas figuras en esa Semana Santa y entregó lo que pudo.

Seguimos manteniendo el trono de la adolescencia, pero algo cambia: se recorta la cruz, se ubica en el centro del paso y se apelotonan las figuras. Si hay algo que eche de menos del anterior paso es la ligereza de la composición y la impresión que daba ver el Cristo en la cruz.


Creo recordar que en algún video que editó el Diario de León en aquella época salen las nuevas figuras en medio de la lluvia. Voy a ver si lo recupero y lo cuelgo aquí.

El caso es que la Cofradía no está contenta con estas figuras, por lo que decide volver a cambiarlas. A través de D. Melchor Gutiérrez San Martín, realiza unos bocetos en cera de las caras y de los cuerpos de las nuevas tallas y se encargan al mismo escultor unas nuevas figuras; para mí esto fué un error; no se puede decir a un escultor de renombre cómo tiene que tallar unas figuras.
Una vez recibidas, ¡se abre la caja de los truenos!. Polémica sobre si coinciden con los bocetos encargados, que si la Magdalena tiene los pechos grandes, que si no coinciden con la estética del Cristo, que si es una imágen penosa para la procesión de los pasos y, todo ello, aireado en la prensa de la época. Tuvo hasta que intervenir D. Máximo Gómez Rascón, Director del Museo Catedralicio de aquella, para verificar la estética de las figuras (sobre todo la Magdalena) y aprobar su salida en procesión. Así puestos, de regalo también estrenamos trono nuevo y ampliación de varas y braceros. ¡Qué trono Dios Mío! Dieciocho cartolas barrocas mostrando Dieciocho personajes de los evangelios, flanqueados por cuatro cirios. Obra monumental donde las haya, pero, ¡redios! cómo pesaba.

Aquí se muestra el trono el día de la saca de 1992, primer año que se procesiona. Se puede ver la ampliación de la parrilla de cinco a seis varas y las cartolas de la parte de delante; aunque no se vea, también están soldadas las alargaderas de las varas para admitir dos braceros más por vara.

Como también se podrá comprobar, la altura del nuevo trono aumenta considerablemente, teniendo que recortar la cruz para seguir manteniendo una altura adecuada para transitar por las calles.

Esta, creo recordar, fué la última ocasión que el Paso de la Crucifixión se montó y expuso en Santa Nonia (la foto, aunque mala, es de la saca del año 92)

El trono hoy en día se puede seguir viendo en el Paso de la Verónica, traspasado debido al "incidente", del que hablaré en otro momento.



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